Epopeya III - Cableoperadores 2, Bancos, Consorcios y otras pestes

Me ganaron... debo admitirlo. Me avergüenza saber que en otro momento no hubiera bajado los brazos, no lo hice por $0.72 contra el Banco Francés, no lo hice cuando Metrovías no aceptaba Patacones, no lo hice cuando el Correo Argentino "equivocó" mi dirección... pero esta vez, pudieron más que yo. Las fuerzas del mal unieron sus fuerzas y finalmente me vencieron. Fue una lucha desigual desde el primer momento, aunque no puedo negar que los muy turros saben como hacerlo, como embrollarte de tal manera que prefieras aceptar un gasto (literalmente tirar la plata) a seguir en el jueguito burocrático… por más que tengas toda la razón del mundo.

Vamos desde el principio. Al fallecer mi mamá, su departamento quedó vacío (dicho sea de paso, está en alquiler, amueblado a 1 cuadra del subte, joya chiche nunca taxi ni remise). El consorcio del edificio decidió en octubre pasado dejar de pagar el servicio de Cablevisión en forma comunitaria, sino que cada departamento pague su servicio lo cual me parece fantástico. El hecho es que… HACE DOS AÑOS QUE HABÍAMOS DADO DE BAJA EL SERVICIO. Esto no pareció importarle mucho al consorcio y no solo solicitó el servicio a mi nombre, si, si, el consorcio pidió el servicio a mi nombre (y el cableoperador aceptó que un cualquiera pida un servicio por mí) sino que lo puso en débito automático sobre una tarjeta de crédito a mi nombre que no tengo ni idea de cómo corno consiguieron el número (lo cual me da un miedito que ni les cuento). Esa tarjeta de crédito era un plástico que utilizaba mi madre a través de una adicional, la cual di de baja el 05 de octubre pasado una vez pagadas las cuotas que habían quedado pendiente… me siguen? 

En resumen, un tercero (el consorcio del edificio) pidió un servicio (Cablevisión) a mi nombre a ser pagada en débito automático con una tarjeta de crédito (Mastercard del banco HSBC) que estaba dada de baja.

No hay cosas raras, no es que me equivoqué en la forma de dar de baja la tarjeta de crédito (tengo el comprobante del banco) seguí todos los pasos burocráticos que exige la entidad, no es que mi mamá pidió el servicio desde el más allá, es tal cual cómo les digo.

Vamos a ver que está mal en todo esto,

1º) El consorcio tiene el poder de pedir un servicio, haciéndose pasar por mí sin si quiera informármelo.

2º) Cablevisión toma el alta del servicio sin pedido de identidad ni nada por el estilo, ahora eso si, para darlo de baja necesitás presentarte personalmente en alguna de sus oficinas y presentar desde la muestra de orina de tu perro hasta el boletín de primero superior de tu abuelo paterno.

3º) El consorcio o Cablevisión (ya que no tengo idea de quién lo pidió, según Lucas Calvo de Cablevisión fue un tal Jorge Volante, error que insistió en marcar a pesar de que lo corregí en todas las oportunidades que dijo mal mi apellido) pide sin mi autorización un Débito Automático sobre una tarjeta a mi nombre. Parece que no es muy difícil asociar un nombre a un número de tarjeta de crédito.

4º) A pesar de haber dado de baja la tarjeta de crédito, la tarjeta acepta el débito automático.

5º) Al hacer el reclamo en Cablevisión, el empleado se burla de mi apellido por lo que pido hablar con el gerente. Este me tranquiliza y me dice que damos de baja el servicio (insisto, un servicio que nunca pedí) pero que los meses que ya están facturados hay que pagarlos porque ya están cobrados a través de la tarjeta de crédito; que el reclamo lo debo hacer al banco o a la tarjeta de crédito para no reconocer el gasto.

6º) En el banco, por suerte me atienden dos empleadas que se apiadan de mí. A pesar de ello, la burocracia gana y el trámite se debe hacer a través del Call Center, es decir fui hasta el Banco en Liniers  (40 minutos de viaje) en mis vacaciones para terminar hablando por teléfono desde el cajero automático. 

7º) Primera llamada: el Call Center del Banco me pasa con la gente de la Tarjeta de Crédito para que dé de baja el débito automático ya que es lo primero que debía hacer. Los operadores de Mastercard, hay que reconocerlo, tienen un trabajo deleznable; pero a pesar de ello se merecen cada uno de los insultos que seguramente reciben por día. Parece que estuvieran haciéndote un favor al atenderte (después de esperar obviamente más de 10 minutos al teléfono y decir mi DNI por vez número 5 millones en el día), y el error siempre es de uno, lo que la pantalla de su mundo (ya que es mucho más que una computadora) dice es palabra santa y será defendida con uñas y dientes por el honor de tan digna institución. El tema es que cuando del Banco dieron de baja la tarjeta, desde Mastercard no lo tomaron como una baja sino como una “No renovación”, es decir la tarjeta sigue activa hasta que se vence (más allá de que el error fue de ellos ya que en el pedido del banco está claramente detallado que no se trata de una “no renovación” sino que se trata de una baja… a ustedes les avisaron? Bueno, a mí tampoco). Una vez dado de baja el débito automático debía nuevamente hablar con el Call Center del Banco para terminar con el trámite; pero es imposible, solamente pueden comunicar en un sentido (el que más joda al cliente, obviamente).

      Segunda llamada: el Call Center del Banco me atiende y me dice que desde el Banco no pueden hacer nada porque el gasto ya está pasado a la tarjeta, es decir que debía desconocer el gasto a la tarjeta de crédito por lo cual nuevamente me pasan con los generosos empleados que aportan parte de su tiempo para que yo solucione mis nimiedades… al querer iniciar el trámite de desconocimiento de gasto, me dicen que no creen que salga positivo ya que lo que están cobrando es un servicio a mi nombre.  A esas alturas pensé, tengo que iniciar un nuevo trámite el cual debo seguir cuando ya hayan terminado mis vacaciones para lo cual voy a tener que pedir que en el trabajo se apiaden de mí y me permitan faltar varias mañanas para seguir haciéndome mala sangre y sentirme bien para mayo aproximadamente cuando esté todo solucionado donde seguramente ya haya gastado la plata que estoy reclamando en viáticos y Nervocalm grageas… no, prefiero comerme un peceto al horno con un vino tinto que tan magistralmente va a preparar mi amada esposa y olvidarme que me tocó nacer a contramano de todo.  

Le agradecí a la telefonista con la vos quebrada, me dije para mis adentros “no la insultes, no sabe lo que hace”, hice un análisis socio-político-económico en 15 segundos donde no se salvó ni Juan Perón ni Las Chicas Superpoderosas y me fui a tomar el 80 para volver a casa a tratar de disfrutar lo que me queda de vacaciones con $126.47 menos en el bolsillo y la sensación amarga de ser Holanda del 78 y perder contra el combinado de las islas Seychelles porque me cagaron a patadas mientras el árbitro se hacía el boludo.

Conclusión, ya que es tan fácil usurpar la identidad de otro y que las empresas hacen todo lo posible para que si vos tratás de solucionar las cosas por derecha se te haga imposible llegar a buen puerto… he decidido cambiarme el nombre a Angus Campino y que los idiotas de Mastercard le vayan a cobrar al boludo de Jorge “Volante” que a estas altura creo que es el mayor perejil de la historia de la humanidad. Me voy a vivir a Suecia. Chau.


Angus

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