El idioma español (*) es fantástico, y el uso que se les da a las palabras en distintas geografías donde se habla es aún más extraordinario. A pesar de ya estar cumpliendo tres años de haber emigrado a España, hay algunas palabras cuyo uso natural entre los españoles aún me causan gracia (a nivel adolescente con acné) y otras por las cuales he hecho dudar sobre mis reales intenciones a más de uno. Hay muchos ejemplos; la liviandad del uso de la palabra culo (en España no tiene connotación sexual, erótica o despectiva, simplemente aduce a una parte del cuerpo de la misma manera que se nombra al hombro); la españolización de las palabras de otros idiomas (del inglés sobre todo), suena horrible como el hombre araña se transforma en Espiderman (se lee literal) o el KO (knock out para cualquier amante del mate) se pronuncia incomprensiblemente tal como se escribe, CAO ; hasta cosas más simples como si indicas que tiene que caminar tres cuadras se te quedan mirando pensando "¿Está t...